Cuando Dios habla | Semana 4 | Martes

El Dios que me conoce

Antes de leer

A veces pensamos que necesitamos explicarle a Dios lo que nos sucede.

Pero la Biblia nos presenta algo mucho más profundo:

Dios ya nos conoce.

Conoce nuestras palabras antes de que las pronunciemos.

Conoce nuestros pensamientos.

Conoce nuestros caminos.

Y aun así, se acerca a nosotros.

Antes de leer, haz esta oración:

«Señor, ayúdame a descansar en el hecho de que tú me conoces completamente.»

Abre la Palabra de Dios

Salmo 139:1–6

Lee el pasaje en tu Biblia, en la app de YouVersion, o en el siguiente enlace:

🌐 BibleGateway: Salmo 139:1–6 (RVR1960 y NVI)

Lee el pasaje lentamente y presta atención a todas las cosas que Dios conoce acerca del salmista.

Medita

Hay una diferencia entre ser conocido y sentirse conocido.

El salmista descubre que Dios conoce completamente su vida.

No solamente sus grandes momentos.

También sus caminos cotidianos.

Sus pensamientos.

Sus palabras.

Sus movimientos.

Nada de esto sorprende a Dios.

Y, sin embargo, el salmo no produce miedo en David.

Produce asombro.

«Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí…»

Quizá una de las razones por las que nos cuesta escuchar a Dios es que todavía no hemos comprendido completamente esta verdad:

el Dios que nos habla es el Dios que ya nos conoce.

No tenemos que presentarnos delante de Él fingiendo ser otra persona.

Podemos acercarnos tal como somos.

Para practicar hoy

Hoy, en algún momento de tranquilidad, habla con Dios sobre algo que normalmente te cuesta contarle a alguien.

No necesitas utilizar palabras especiales.

Dile exactamente cómo te sientes.

Después permanece unos segundos en silencio y recuerda:

«Dios ya conoce esto de mí.»

Termina dando gracias a Dios porque puedes hablar con Él con absoluta honestidad.

Oremos

«Padre, gracias porque me conoces completamente. No tengo que esconderme ni fingir delante de ti. Gracias porque puedo acercarme con honestidad y saber que me escuchas. Amén.»

El Dios que conoce todo acerca de nosotros nos invita a acercarnos a Él sin escondernos.