Cuando nos sentimos agobiados, derrotados e insignificantes, debemos recordar que podemos encontrar esperanza en Dios. Cuando nada hace sentido y estamos rodeados de incertidumbre, podemos poner nuestra confianza en Dios. ¿En quién pones tu esperanza? Dios tiene el control, así que podemos decir “¡Mi esperanza está en Ti!”
¡Toda mi esperanza está en Ti, Señor!
