Gracias, Señor, por hablarme
Antes de leer
Terminamos esta semana con una verdad sencilla, pero extraordinaria:
Dios habla.
El Dios que creó los cielos.
El Dios que conoce cada pensamiento.
El Dios que ve nuestro corazón.
Ese Dios no permanece distante.
Nos habla.
Nos escucha.
Nos guía.
Y podemos responderle.
Antes de leer, haz esta oración:
«Señor, gracias porque quieres hablar conmigo. Ayúdame a valorar tu voz y a permanecer atento a ella.»
Abre la Palabra de Dios
Salmo 116:1–2
Lee el pasaje en tu Biblia, en la app de YouVersion, o en el siguiente enlace:
🌐 BibleGateway: Salmo 116:1–2 (RVR1960 y NVI)
Si tienes tiempo, lee el Salmo 116 completo.
Medita
El salmista dice:
«Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas.»
Su amor por Dios está relacionado con algo que ha experimentado:
Dios lo escucha.
Y eso produce una respuesta.
El Dios que habla también escucha.
El Dios que conoce nuestro corazón también quiere relacionarse con nosotros.
Por eso nuestra respuesta no tiene que comenzar con miedo.
Puede comenzar con gratitud.
Qué privilegio es poder abrir la Biblia y saber que no estamos leyendo simplemente palabras antiguas.
Estamos acercándonos al Dios que todavía quiere hablarnos.
Para practicar hoy
Hoy haz algo muy sencillo.
Busca un momento de tranquilidad y agradece a Dios específicamente por tres maneras en que Él te ha hablado o guiado durante esta semana.
Puede haber sido por medio de un pasaje bíblico, una convicción, una conversación, una decisión, una corrección o una verdad que necesitabas recordar.
Escríbelas.
Después termina diciendo:
«Señor, gracias porque me hablas. Quiero seguir escuchándote.»
Oremos
«Padre, gracias porque no eres un Dios distante. Gracias porque te revelas, hablas, escuchas y guías. Gracias porque conoces completamente mi corazón y aun así te acercas a mí. Enséñame a valorar tu voz, recibir tu verdad y caminar contigo. Amén.»
La respuesta de un corazón que ha descubierto que Dios habla puede comenzar simplemente así: «Gracias, Señor, por hablarme».
