
Los falsos maestros florecen donde menos lo pensemos. Es por eso que muchos de ellos acampan en ambientes donde hay poco o ningún discernimiento bíblico, donde la Palabra de Dios no es más que un complemento de la experiencia personal, la anécdota y el embellecimiento.
Por eso en el versículo 20 nos exhorta a que no menospreciemos las profecías. ¿A qué profecías crees que se refiere este versículo?
En el Antiguo Testamento los profetas lo que compartían era la palabra de Dios, esas mismas profecías las encontramos en la biblia hoy, asi que debemos permanecer en la palabra siempre. Y no debemos abandonar La Palabra de Dios en nuestro diario vivir; pues si permitimos que eso nos suceda a nosotros y a nuestras iglesias nos será difícil discernir entre lo bueno y lo malo o entre lo bueno y lo mejor.
Cuando el apóstol Pablo dice que “examinadlo todo cuidadosamente” (1 Tesalonicenses 5:21), hace un llamado a todos los cristianos a practicar un cuidadoso discernimiento bíblico en todos los ámbitos de la vida. ¿Qué es para usted discernimiento?
¿Cree que el discernimiento es una responsabilidad exclusivamente pastoral?
Sí es responsabilidad de los pastores y los ancianos de la iglesia, pero es nuestro deber individual tener discernimiento.
Nuestra pasión debe ser conocer la verdad y proclamarla con autoridad. Porque todo lo que vivimos y nos rodea nos afecta nuestro corazón.
Por eso el versículo 21 no dice a toda la iglesia: “examinadlo todo cuidadosamente.”
La palabra cuidadosamente se puede traducir como “analizar,” “probar” o “demostrar.” Se refiere al proceso de probar algo para revelar su autenticidad, como en las pruebas de metales preciosos. Pablo está instando a los creyentes a examinar todo lo que escuchan para ver que es genuino, a distinguir entre lo verdadero y lo falso, para separar el bien del mal. En otras palabras, él quiere que examinen todo críticamente. Él está diciendo efectivamente: “Juzga todo.” A la luz de la palabra de Dios, La Biblia.
Por lo general, alguien se apresurará a rechazar ese mandato citando Mateo 7:1 “No juzguéis para que no seáis juzgados.” Como si eso de alguna manera excluyera cualquier tipo de evaluación crítica o analítica de lo que otros creen. ¿Estaba Jesús prohibiendo a los cristianos juzgar lo que se enseña en su nombre?
Obviamente no. El discernimiento espiritual que Pablo exige es diferente de la actitud crítica que Jesús prohibió. En Mateo 7, Jesús pasó a decir: Porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados; y con la medida con que midáis, se os medirá. ¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: “¿Déjame sacarte la mota del ojo, cuando la viga está en tu ojo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano. (Mateo 7:2-5)
Lo que Jesús condenó fue el juicio hipócrita de aquellos que mantenían a otros a un nivel más alto del que ellos mismos estaban dispuestos a vivir. Él ciertamente no estaba sugiriendo que todo juicio esté prohibido. De hecho, Jesús indicó que sacarle la mota del ojo a tu hermano es lo correcto, si primero sacas la viga de tu ojo.
En otras partes de la Escritura, tenemos prohibido juzgar los motivos o actitudes de los demás.
Pero sí debemos examinarnos y juzgarnos a nosotros mismos: “Pero si nos juzgáramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados” (1 Corintios 11:31). Esto requiere una búsqueda cuidadosa y juzgar nuestros propios corazones. Pablo pidió este autoexamen cada vez que participamos de la Cena del Señor (1 Corintios 11:28). Todas las demás formas justas de juicio dependen de este honesto autoexamen. A eso se refería Jesús cuando dijo: “Saca primero la viga de tu ojo” (Lucas 6:42).
Claramente, entonces, el mandato en 1 Tesalonicenses 5:21 de “examinadlo todo,” de ninguna manera contradice la prohibición bíblica de no juzgar. El discernimiento requerido aquí es el discernimiento doctrinal. La conjunción al principio de este versículo, “pero examinadlo todo,” lo conecta a las “profecías, a lo que escuchamos de predicas de la palabra de Dios” mencionadas en el versículo 20.
¿Qué falsas enseñanzas puedes ver a tu alrededor?
Sí nos mantenemos en la Palabra de Dios, examinamos todo entonces debemos retener lo bueno y aplicarlo a nuestras vidas para enseñarlo a otros. Para que asi retengamos lo bueno y tendremos una vida santa como Cristo.
Y el pasaje termina diciendo: en el versículo 22 Apartaos de toda apariencia de mal. Pues al retener lo bueno tendremos discernimiento para apartarnos del mal porque ya comprobamos y sabremos cual es lo bueno. Y así vivir como Dios quiere que vivamos una vida abundante llena de santidad.
Por lo que no tendremos excusa para la ignorancia del mal y esconder lo malo como apariencia de que no sabíamos.
En el pasaje posiblemente Pablo les estaba advirtiendo su carecían de discernimiento bíblico. Los tesalonicenses no examinaron todo a la luz de la Palabra de Dios. Si lo hubieran hecho, no habrían sido tan fácilmente engañados. Y es por eso que Pablo les instó a “examinadlo todo”; retened lo bueno. 22 Apartaos de toda apariencia de mal. ¡Y la misma exhortación es para nosotros hoy!
