
Ap. 4 Se centra en el creador y el entorno de su trono, que sería muy importante estudiar, pero en lo que nos enfocaremos en que nuestro Señor y Dios es digno de toda adoración y de recibir la gloria, el honor y el poder porque creo todas las cosas y por su voluntad fueron creadas y existen.
Ap. 5 Se centra en el Redentor quien es el único digno de tomar el rollo y abrir sus sellos. Se describe el acto solemnísimo de la regia investidura del cordero y a él se le rinde todos los honores divinos en completa sumisión por parte de sus súbditos. Interesante que describe una escena festiva musical pues menciona arpas, citaras, incensarios llenos de perfume y todo juntos cantaban un cantico nuevo. Todo lo que describen estos capítulos es muy importante y solemne, seguramente, nada parecido a las maneras desordenadas irreverentes e insolentes de nuestro frívolo entorno cultural.
¿Con frecuencia mencionamos términos como: “A Dios sea la gloria” ¿Se ha puesto a pensar, a qué nos referimos con eso?, ¿Entendemos lo que estamos diciendo? El termino gloria en hebreo describe una dimensión de tamaño y su raíz significa algo muy serio y pesado. No en un sentido físico sino en referencia a Su majestad, santidad y dignidad. Hebreos 12; 14 al 28 nos ilustra lo que sucede cuando nos juntamos como congregación y nos unimos en adoración directamente llegando al mismo trono de Dios y con claridad nos recuerda la manera en que Dios demanda que nos acerquemos. En este punto debemos reflexionar pues no es algo ligero sino más bien muy serio.
San Agustín decía respecto a nuestra adoración como redimidos, que debe ser marcada por gravedad “no refiriéndose a la ley de la gravedad” sino con una solemnidad nacida de reverencia y admiración, entendiendo delante de quien estamos.
El Apóstol nos amonesta a que dejemos de ser y comportarnos como bebes, que solo leche comen sino a crecer y comer comida sólida. Un bebe seguramente no entiende la gloria a Dios ni la gravedad con la que debería adorarle. Un bebe se presenta de cualquier forma sea apropiada o no, pues ignora muchas cosas, mientras que alguien maduro se presenta a la altura de lo que la situación demanda.
Esta visión de ap. 4 y 5 ¿Qué le comunica o hace ver respecto a su mundo, su entorno, su vida personal, su familia?
¿En base a lo que ha entendido ahora, qué acciones tomara respecto a su adoración a Dios? reconociendo que es Santo, Santo, Santo y digno de toda adoración.
