
Oremos
Padre Santo, te bendigo y exalto tu nombre, solo tú eres digno de ser alabado y toda la gloria te pertenece. Agradezco tu provisión para mis necesidades y tu obra en mi vida. Ayúdame a amar a otros como Tú me has amado. Amén.
En esta ocasión estudiaremos los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis, te invito a leerlos completos en las versiones que tengas a mano.
Este pasaje es un mensaje que Cristo da a siete iglesias, de Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. A cada una la trata de acuerdo a sus obras y su corazón. Con cada una se presenta de forma distinta, resaltando una cualidad distinta de Él.
Él las conoce bien, alaba lo que tienen digno de alabanza, pero también las amonesta en lo que fallan. A todas les hace una promesa, acorde a la cualidad que resaltó de sí mismo con ella, la cual tiene relación con su mensaje, ya sea de alabanza o amonestación.
Yo puedo identificar las siguientes cualidades de Cristo en estos mensajes:
• Él sostiene a la iglesia y le da vida. (Apocalipsis 2:1 y 2:7)
• La salvación es por Él y para su gloria. (Apocalipsis 2:8 y 2:11)
• Su Palabra es verdad y debe ser nuestro alimento. (Apocalipsis 2:12 y 2:17)
• Él es todopoderoso y tiene toda autoridad. (Apocalipsis 2:18 y 2:26-28)
• Él es santo y nos santifica. (Apocalipsis 3:1 y 3:5)
• Él está en control de todo y nada se le escapa. (Apocalipsis 3:7 y 3:12)
• Él es el único camino a la salvación. (Apocalipsis 3:14 y 3:21)
Como el buen pastor que es, conoce a su rebaño, le da ánimo, lo consuela, lo corrige y lo protege. ¡Qué maravilloso poder contar con su amor y cuidado!
Vuelve a leer estos capítulos, y ahora concéntrate en las cosas que Cristo consideró dignas de alabanza de cada una de las iglesias.
¿Cuáles ves en tu propia vida?
¿Crees que el Señor alabaría alguna de tus acciones?
De nuevo, te pido que leas estos capítulos, pero ahora evalúa las amonestaciones que Cristo tuvo que hacerles a cinco de estas iglesias.
¿Has visto reflejada en tu vida alguna de estas actitudes negativas?
Lo maravilloso de estos mensajes, es que a todas las iglesias el Señor les hizo un llamado y una promesa. Lo cual nos da una idea de cómo es su amor por nosotros.
“No obstante, aún me atrevo a tener esperanza cuando recuerdo lo siguiente: ¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana. Me digo: “El Señor es mi herencia, por tanto, ¡esperaré en Él!” Lamentaciones 3:21-24 NTV
