
La escatología es el estudio de los últimos tiempos. Es un tema que genera muchas controversias, por las diferentes interpretaciones que pueden surgir según la corriente escatológica de quien la estudia. En resumidas cuentas, hay tres corrientes principales, y de entre ellas hay sub corrientes, cada una con amplia base bíblica. Y cada corriente escatológica trae consigo algunas implicaciones inevitables. En primer lugar, la cosmovisión se ve afectada por la corriente escatológica, o sea, según sea tu creencia de lo que pasará alrededor de la segunda venida de nuestro Señor, permeará la forma en que veas el mundo e interpretes la Biblia. Esto afectará tus decisiones y los planes a futuro que realices.
Hace algunos años conocí a una pareja que seguía la corriente escatológica dispensacionalista postribulacionista, e interpretaba lo que estaba pasando a su alrededor como señales inequívocas de la manifestación del anticristo y que la gran tribulación estaba a la vuelta de la esquina. Esta pareja tenía ya 10 años de noviazgo y no se casaban porque no querían comprar casa, tener hijos, y cosas que no les permitieran huir a las montañas cuando iniciara la gran tribulación. Todas esas ideas surgieron, no de su estudio personal de la Biblia, sino de reflexiones de su pastor, a quien seguían con los ojos cerrados. Personalmente creo que es un error tomar ese tipo de decisiones sin haber estudiado personalmente las Escrituras, y dejar que sea el Espíritu Santo quien nos guíe a toda verdad.
Algunas personas evitan el tema, por ser controversial, pero no podemos excusarnos de estudiar un tema por ser controversial, es importante que cada cristiano haga uso de su relación personal con el Espíritu Santo y que sea Él quien nos guíe a toda verdad.
Es importante que, antes de tomar una postura escatológica, estudies a profundidad cada una, lastimosamente la opinión de los que enseñan una u otra siempre está sesgada, y es difícil encontrar opiniones neutras o argumentos reales, muchas veces no se nos presentan argumentos sino ataques a la posición contraria, y es importante poder identificar falacias para encontrar los verdaderos argumentos.
Estos eran de sentimientos más nobles que los de Tesalónica, de modo que estuvieron muy dispuestos a recibir el mensaje y todos los días examinaban las Escrituras para ver si era verdad lo que se les anunciaba.
Hechos 17:11 NVI
En 1930 el Rev. Guy Duty recopiló ocho reglas para interpretar la Biblia y cualquier escrito en general, son reglas aceptadas y empleadas por estudiosos y académicos desde Sócrates hasta hoy. Si aplicas las ocho reglas puedes estar seguro de interpretar correctamente lo que estás leyendo.
1- Regla de la definición. Definir los términos o palabras consideradas y adherir a los significados definidos. Para esto es útil apoyarse en diccionarios y buscar las palabras en el idioma original, también es útil contrastar las diferentes traducciones.
2- Regla del uso común. No añadir significado a palabras y términos establecidos por el uso común de la palabra en la cultura y momento en que el pasaje fue escrito. Es importante conocer el contexto cultural del autor y destinatarios de lo que estamos leyendo.
3- Regla del contexto. Evitar el uso de palabras o frases fuera de contexto; el contexto debe precisar los términos y el uso de las palabras. Para esto necesitamos siempre ir atrás y adelante del verso analizado, para asegurarnos del tema que está tocando y a qué se refiere.
4- Regla del trasfondo histórico. La exégesis no puede separarse de la investigación histórica. Las palabras cambian de significado de una generación a otra, más aún cuando un escrito tiene mucho tiempo. Sin el trasfondo histórico es imposible entender correctamente a cualquier autor.
5- Regla de la lógica. Las palabras se interpretan de acuerdo con la premisa general. Cuando una frase sigue a otra, el sentido lógico y coherente es el que prevalece. Debe aplicarse las leyes del lenguaje y análisis gramatical.
6- Regla del precedente. Use los significados conocidos y comúnmente aceptados de las palabras, no significados oscuros para el que no hay precedente. No se vale tomar un verso y cortarlo a conveniencia aduciendo que una parte refiere a una cosa y otra a un evento distinto, solo para encajarlo con nuestra interpretación general. Si una palabra se ha usado en una definición anterior dentro del mismo contexto, no puede cambiar repentinamente de significado.
7- Regla de la unidad. Pueden utilizarse muchos documentos, pero entre ellos debe haber una unidad general. Una interpretación debe ser coherente con el resto de la Escritura.
8- Regla de la inferencia. Las conclusiones deben basarse en lo que ya es conocido y establecido, o que puede ser razonablemente implícito en los hechos conocidos. Cuando tenemos algo ya establecido, se puede inferir que lo que sigue es implicación de los hechos establecidos.
Ahora que conoces estas ocho reglas, puedes interpretar correctamente el siguiente pasaje:
Ahora bien, hermanos, en cuanto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con él, les pedimos que no pierdan la cabeza ni se alarmen por ciertas profecías, ni por mensajes orales o escritos supuestamente nuestros, de digan: “¡Ya llegó el día del Señor!”. No se dejen engañar de ninguna manera, porque primero tiene que llegar la rebelión contra Dios y manifestarse el hombre de maldad, el que está destinado a la destrucción. Este se opone y se levanta contra todo lo que lleva el nombre de dios o es objeto de adoración, hasta el punto de adueñarse del templo de Dios y pretender ser Dios.
2 Tesalonicenses 2:1-4 NVI
Oremos para que el Espíritu Santo nos guíe a toda verdad.
