
Leamos Esdras 7:10
“Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.”
Lo importante no son los logros personales, sino el compromiso que tengo de vivir para Dios. Los logros son ejemplos de lo que Dios puede hacer por medio de alguien.
Cada día tomamos decisiones y cada decisión tiene una consecuencia o resultado. La mayoría de veces los resultados son buenos, otras veces los resultados no son como lo esperamos y terminan destruyendo algo en nosotros.
Hoy platicaremos un poco sobre Esdras.
Era sacerdote y escriba, fue un personaje muy relevante en la nación de Israel. Fue protagonista en la reconstrucción del Templo de Jerusalén cuando regresaron del exilio en Babilonia.
El protagonismo de Esdras llegó a ser posible porque preparó su corazón para inquirir (conocer), obedecer (aplicar) y enseñar Su Palabra.
Cuantas veces nos hemos quedado a mitad de camino, porque nos da pereza, porque no tengo la voluntad, porque hay otro montón de cosas por hacer y voy posponiendo y al darnos cuenta nos quedamos a mitad del camino tratando de conocer la Palabra, pero no hemos preparado nuestro corazón para obedecerla.
Es mucho más fácil solo conocerla y no hacer lo que la Palabra nos manda, no estamos dispuestos a ir más allá, cada uno sabrá sus razones.
Si no conocemos la Palabra somos presa fácil de múltiples errores. Ahora si conocemos la Palabra, pero no estamos dispuestos a obedecerla (aplicarla) estamos siendo rebeldes.
Si conoces la Palabra y la obedeces (aplicas) y la enseñas a otros entonces el propósito de Dios se cumplirá.
Esdras preparó su corazón para las tres cosas y el Señor lo usó para guiar a su Pueblo de regreso a la Fe y a reconstruir la adoración al único y verdadero Dios.
Al igual que Esdras debemos decidirnos a estudiar, obedecer (aplicar) y enseñar la Palabra de Dios. No es un camino fácil pero tampoco es complicado si lo decido en mi corazón, no para que gloriarme de mis logros, es para obedecer y agradar a Dios.
No pares hasta ver rendida tu voluntad a:
- Estudiar
- Obedecer (aplicar)
- Enseñar
Seamos protagonistas guiando a muchos de regreso a la fe y a la verdadera adoración de nuestro Señor.
Toma un tiempo para orar y pedir a Dios que te guíe, que te fortalezca y dé ánimo.
Prepara tú corazón, enfócate en lo que Dios tiene para ti y para compartir con otros.
