Devocional Cirugía a corazón abierto

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” Hebreos 4:12

En el versículo de hebreos nos hace recordar de la palabra de Dios, la cual nos diagnóstica de nuestra enfermedad con la precisión de un cirujano. Somos tan propensos a ser como ese pueblo de Israel a desobedecer a Dios por nuestros pensamientos y deseos.

La palabra de Dios es viva y eficaz, podríamos decir que da justo en el blanco, donde tenemos esa enfermedad. Pone al descubierto nuestras debilidades y nuestra incredulidad.

Al estar en constante contacto y al momento que nos sometemos a la palabra de Dios, al hacerlo más allá del conocimiento intelectual, el Espíritu Santo obra poderosamente en nosotros para transformarnos.

Esto me hace pensar cuando un cirujano realiza una operación a corazón abierto. Para poder llegar al corazón debe ingresar por medio del hueso del esternón (el pecho), luego se separa para poder explorar la cavidad mediastinal donde descansa el corazón, para llegar al pericardio, de manera que se pueda intervenir este órgano.

Wow! que precisión y delicadeza tiene que tener el cirujano y me imagino que tipo de herramientas tan filosas tiene que usar. Me imagino al paciente después de esta operación cuan adolorido queda, pero el objetivo de esto es para que pueda seguir viviendo.

Si esto es impresionante que es solo el cuerpo, imagínate que la Palabra de Dios es “más cortante que espada de dos filos que penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos”. La palabra de Dios es tan precisa como ese cirujano que debe cortar en una operación y llegar al lugar exacto. Al momento de escuchar, leer y escudriñar la palabra de Dios, puede llegar hasta lo más profundo de nosotros, donde identifica nuestra debilidad o necesidad. Para que Dios pueda obrar en nosotros.

La palabra de Dios siempre está activa, por eso en ocasiones cuando alguien está compartiendo o leemos alguna porción de la palabra de Dios y sentimos que era lo que necesitamos en ese momento. Como puede ser recordar una promesa, una palabra de aliento o afirmación o una llamada de atención para hacer cambios.

El versículo termina en “… y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”

Dios es nuestro creador y conoce muy bien nuestro corazón y sabe que muchas veces nuestras intenciones no son las mejores. Pero la palabra de Dios nos confronta para que nos podamos arrepentir y cambiar todo aquello que no sea agradable a Dios. La palabra de Dios llega hasta lo más íntimo de nuestro ser, donde ningún cirujano puede llegar con su bisturí.

¿Qué tan sometido te encuentras en la Palabra de Dios?
¿Qué te está diciendo o confrontando Dios con su palabra en este tiempo?

Oremos:

Señor, sabes que nuestro corazón y pensamientos pueden ser engañosos, pero queremos estar dispuestos a conocer más de ti por medio de tu palabra y nos confrontes por medio de ella, que podamos entender lo que Tu quieres para poder obedecerte y agradarte cada día más.

Amen.