
Ha sido lindo reflexionar sobre los Salmos en las últimas semanas. Me identifico con los autores en varios de sus versos.
El Salmo inicia con 5 preguntas, escríbelas en el orden que se encuentran:
1.
2.
3.
4.
5.
David era un hombre que había recibido promesas del Señor. Se encontraba en una tribulación tan grande que parece que había olvidado esas promesas. Parecía que la misericordia que el Señor le había mostrado hasta hoy era insuficiente en este momento. Este pasaje es un tipo de lo que le pasó al Señor Jesús en la cruz, cuando se sintió abandonado por el Padre. Todo hombre conforme al corazón de Dios ha pasado o pasará por momentos parecidos a este.
¿Qué sentimientos crees que tenía el autor al escribir estas preguntas?
1.
2.
3.
La pregunta ¿Hasta cuándo? Es hecha 4 veces, denota angustia. A menudo sentimos desmayar por la duración de una prueba.
Dios no se había olvidado de David, pero el sentía que sí. Muchas veces nuestros sentimientos serán tan fuertes que crearán su propia realidad. Debe haber un equilibrio al hablar de sentimientos, no podemos irnos a los extremos, de ignorarlos completamente porque son parte de nuestro diseño o de vivir nuestra vida regida a ellos, pues pueden engañarnos.
Después de hacer preguntas, el reconoce de dos formas a Dios, enuméralas:
1.
2.
Y luego, hace tres peticiones, ¿cuáles son? (v. 3)
1.
2.
3.
La primera petición parece ser dos, pero es una, David estaba haciendo una repetición, que significa que estaba clamando desesperadamente.
David reconoce que no estaba viendo de manera objetiva su realidad, así que clama por esa segunda petición.
El sueño espiritual conduce a la muerte espiritual si no somos alumbrados por Dios.
En el verso 5 y 6, hace 3 declaraciones, escríbelas:
1.
2.
3.
Después de orar, llega de nuevo a un lugar de confianza y seguridad.
Estas tres declaraciones están basadas en una razón que el autor escribe en el último verso. ¿Cuál es esa razón?
1.
Y al llegar a ese lugar de confianza y seguridad, hubo un cambio de perspectiva, que hizo recordarle al salmista sobre la bondad del Señor.
¡Alabemos al Señor porque Él siempre nos hace bien! Encaremos esta semana con esta convicción.
Termina en oración, respondiendo al Señor lo que el te habló con este salmo.
