
La cultura, el sentido común, los valores familiares, la religión y la verdad están bajo ataque. ¿De quién? De nuestro enemigo de siempre. La era en que vivimos es llamada posmoderna; influenciada por filósofos y pensadores como Descartes, Marx, Engels, Hegel, Kant, Nietzsche, Foucault, Darwin, y muchos otros. Al descartar las verdades absolutas y el conocimiento construido por milenios, los filósofos que siguieron a Descartes sentaron las bases para una nueva moral, centrada en los sentimientos y poniendo al hombre en el lugar de Dios.
Es la misma treta con que la serpiente engañó a Adán y Eva en un inicio.
Nietzsche dijo: “Dios ha muerto, y la verdad con él”, en su intento de poner al hombre en el lugar de Dios. Todo el pensamiento posmoderno es perverso en gran manera, oculta la verdad y le resta importancia. Poniendo los sentimientos como más importantes que la razón. Afirmando que todo es relativo, y no hay absolutos. Dicen: “Nadie es dueño de la verdad” y “Tu tienes tu verdad y yo la mía”.
Hasta hace poco eran cosas que veíamos de lejos, creíamos que no nos alcanzarían, pensábamos: “Guatemala es un país conservador y mayoritariamente cristiano”. Pero elegimos un presidente progresista, con quien todas estas narrativas nos serán impuestas por ley. Si aún no lo ves, voltea a ver a Estados Unidos, donde acaban de aprobar en la Cámara de Representantes una ley que señala el Nuevo Testamento como discurso de odio antisemita, con todas las repercusiones que eso supone.
Esta batalla se ha venido dando desde la caída de Adán y Eva. El enemigo sigue mintiendo y engañando a todo aquel que no le cree al Señor. No es primera vez que el cristianismo es atacado, pero hasta el momento era algo lejano y en otras latitudes. Así como Pablo ordenó a los efesios, nos toca a nosotros también ceñirnos el cinturón de la verdad. Nos tocará navegar contracorriente, defender nuestra fe con toda la armadura del Espíritu.
Yo soy el camino, la verdad y la vida – contestó Jesús -. Nadie llega al Padre sino por mí. Juan 14 6 NVI
Jesucristo es la verdad. Él es el único camino al Padre. No somos nosotros. Esa es la verdad que debemos abrazar, es la verdad que une toda nuestra armadura y la mantiene en su lugar.
La lectura y puesta en práctica de la Palabra de Dios, nos mantendrá alejados del error.
Reflexiona
¿He considerado en alguna ocasión el discurso posmoderno?
¿Puedo identificar un razonamiento posmoderno de uno verdadero?
¿Leo y practico la Palabra de Dios lo suficiente para estar seguro de conocer la verdad?
¿Puedo identificar enseñanzas posmodernas en los sermones dentro y fuera de la iglesia?
Oremos
Señor, reconocemos que tú eres el camino, la verdad y la vida. Te pedimos sabiduría para identificar los engaños del enemigo. Hoy más que nunca nos ceñimos con el cinturón de la verdad. Ayúdanos a no caer en la tentación de ponernos en el lugar que te corresponde. Amén.
