Devocional La familia

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Antes de empezar, te felicito por apartar un tiempo para estudiar este devocional. Empieza orando para que Dios hable a tu corazón y te de valor para hacer los cambios que él vaya mostrando.

El concepto de “familia” no es algo desconocido para nosotros. Sociológicamente hablando, es el pilar de toda sociedad. Pero, ¿sabías que esta idea en realidad viene de Dios? En Génesis conocemos cómo Dios estableció las bases del mundo, junto con algunos estándares; fue Él quien estableció la primera familia: Adán y Eva.

Cuando el pecado entró al mundo, la familia comenzó a corromperse de distintas formas. Desde tiempos bíblicos vemos familias disfuncionales y rotas. Toda familia enfrenta retos y ninguna es perfecta. Piensa por un momento en esto: cada persona es pecadora y tiene sus luchas, ¿cómo no va a tener dificultades una familia si involucra a personas imperfectas? Es una triste realidad, pero Dios en su sabiduría nos da herramientas para que, sujetados de Su mano, reflejemos Su gloria y seamos la familia que él desea. Si fijamos nuestra mirada en él, podremos enfrentar estos retos y llegar a ser la familia que él espera que seamos.

Nuestra familia refleja la familia de Dios. Como hijos de Dios, debemos tener presente el diseño y significado que Dios le da a la familia. Veamos unos versículos:

Efesios 5:21-25, 28 y 31-33 dice: Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y Salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo. Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella […] Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo […] «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo». Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo.

Observa el primer versículo. “Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo”.

  • ¿Por qué debemos someternos?
  • ¿Será que cuando nos sometemos a otros estamos reflejando el carácter de Cristo?

En 1 Corintios 11:3 dice: Ahora bien, quiero que entiendan que Cristo es cabeza de todo hombre, mientras que el hombre es cabeza de la mujer y Dios es cabeza de Cristo.

Efesios 6:1 dice: Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo.
Dios ha establecido un orden, el cual tiene un diseño perfecto con un propósito eterno. Siempre me maravilla este diseño de Dios. Es muestra de su sabiduría y soberanía. ¡Qué maravilloso que nuestra familia refleja su Plan y su cuerpo!

Si te das cuenta, el esposo, la esposa y los hijos, además de estar en una línea directa de autoridad, todos ellos están bajo la autoridad de Cristo. Esto es porque nosotros representamos la iglesia; que recuerda, la iglesia está bajo la autoridad de Cristo, que es su cabeza. Entonces, la iglesia de Cristo está compuesta por tu familia y por la mía.

Para entenderlo de otra forma, lo podemos representar gráficamente.

Entonces, la clave está en reconocer la autoridad de Dios y Cristo. Como cristianos, como seguidores de Cristo, debemos buscar obedecerlo y parecernos más a su carácter.

Volviendo al pasaje de Efesios, se describe cómo Cristo ama a la iglesia y que de esa misma manera debe el esposo amar a su esposa. Ahora bien, esto quiere decir que el esposo no solo guía, provee y protege a su familia, sino que también está dispuesto a sacrificarse por ella. Está dispuesto a dejar a un lado sus propios deseos con la finalidad de buscar el bienestar y beneficio de su esposa; en este caso específico, de su familia.

La esposa debe someterse a su esposo, así como se somete a Dios. Si ella obedece y confía en Dios, también debe hacerlo con su esposo. Nota que es lo mismo con la iglesia: la iglesia debe someterse a Cristo. Al final dice que se debe respetar al esposo, esto significa que se le muestra reverencia por la autoridad o liderazgo que tiene.

  • ¿Qué similitudes encuentras entre la relación de Cristo y la iglesia con la relación de un esposo y su esposa?

Cuando leímos Efesios 6:1, ¿notaste que los hijos deben obedecer en el Señor? Vuelve a leerlo. Como hijos, tenemos la obligación y responsabilidad de someternos al liderazgo de nuestros padres. Principalmente, debemos obedecerlos por obediencia a Dios, pero además lo debemos hacer para reflejar nuestra sumisión a Cristo. Recuerda que toda la familia se somete y reconoce la autoridad de Cristo. De nuevo, esta es la idea de Dios, confiemos que es bueno y que lo dice porque sabe qué es lo mejor para nosotros.

  • ¿Cómo es que Cristo obedece y honra a Dios?

Es evidente que el diseño de Dios no es que hagamos vida solos, sino junto a otros. Somos un cuerpo, una familia. Dios nos manda a cuidarnos entre nosotros con amor. Estar pendientes unos de otros, ayudarnos, enseñarnos, exhortarnos y animarnos es parte de ese cuidado; todo esto lo debemos hacer en amor. Veamos lo que dice Efesios 4:1-6: Por eso yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido, siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor. Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también fueron llamados a una sola esperanza; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo; un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos y por medio de todos y en todos.

Entonces, ¿cómo vamos a mantener la unidad tanto en nuestra familia inmediata como en la familia espiritual?

  • Con humildad y amabilidad.
  • Siendo pacientes.
  • Tolerándonos en amor.
  • Mediante el vínculo de la paz.
  • Al recordar que tenemos un mismo Dios y un mismo Espíritu.
  • Recordando que compartimos un solo Señor, una sola fe y un mismo bautismo.
  • Reconociendo la autoridad de Dios sobre todo y todos.

Así como dijo Jesús, no podemos hacer nada si estamos separados de él. Busquemos cada día y cada momento su ayuda, dependamos de él; solo así lograremos vivir en el diseño tan maravilloso que Dios estableció.

Termina este tiempo orando, dándole gracias a Dios por no dejarte igual. Alábalo por el magnífico plan que él tiene; si es necesario, pide perdón porque no has vivido conforme a su plan y exprésale que te ayude a hacer los cambios necesarios.