Archive for the ‘Articulos y temas’ Category

Servicio Misionero – Noviembre 2010

Posted by Rodolfo Rodas On November - 16 - 2010

Adoración de Verdad

Posted by Rodolfo Rodas On August - 16 - 2010

por Philip Yancey

El cristianismo ocupa un lugar único entre las religiones del mundo. Nuestra fe proclama a un Dios ante el cual aun los más grandes santos se quitaron el calzado, cayeron sobre su rostro y se arrepintieron en polvo y cenizas. A la misma vez, revela a un Dios que se presentó sobre la tierra en forma de bebé, mostró tiernas bondades hacia los niños y los débiles, nos enseñó a llamarle «Abba» y amó y fue amado. El Señor es, a la vez, trascendente e inmanente, según nos dicen los teólogos. Nos inspira al espanto como al amor, al temor como a la amistad.

A la mayoría en esta época, sin embargo, se le hace sumamente difícil sentir temor. Hemos domesticado a los ángeles para convertirlos en juguetes y decoraciones navideñas, creado caricaturas de Pedro frente a las puertas del cielo, amansado el fenómeno de la resurrección con huevitos de pascua, y sustituido el asombro de los pastores y reyes magos por graciosos duendes y un simpático gordo vestido de rojo. Nos referimos al Dios todopoderoso con apodos tales como «el jefe» o «el de allá arriba».

En un artículo publicado en la revista Christianity Today, en febrero de 2005, volví a escribir sobre un tema recurrente en mi vida.  ¿Cómo es que la palabra adoración se convirtió en sinónimo de música? Por varios meses mi propia congregación salió a buscar un «pastor de adoración», y un desfile de candidatos con guitarra aparecieron en la iglesia, acompañados de sus músicos. Algunos oraron: «Señor, tú sabes, acompáñanos esta noche, como que queremos sentirte, ¿entiendes?» Pocos revelaron algún conocimiento de teología; ni uno solo logró conducirnos hacia una experiencia de asombro. La adoración, hoy, significa llenar con elevados decibeles cada espacio de silencio.

Doy gracias por el espíritu de celebración y gozo que acompañan muchas de las innovaciones musicales en la Iglesia. No obstante, me pregunto qué es lo que se nos ha perdido cuando intentamos reducir la distancia entre criatura y Creador, una distancia tan admirablemente descripta por Job, Isaías y los salmistas. Juan, el discípulo amado por Jesús, en cuyo pecho se había recostado, nos dice en el Apocalipsis que, frente a la aparición de Cristo en toda su gloria, ¡cayó como muerto a sus pies!

El estilo de la adoración oscila, como un péndulo, entre un extremo y otro, de lo ortodoxo a lo carismático, de lo anglicano a lo menonita, de lo luterano a lo moravo, de iglesias estatales a movimientos emergentes contraculturales. Quizás necesitemos combinar algo de cada extremo. Søren Kierkegaard alguna vez dijo que hablamos de adoración como si el pastor y los músicos fueran los actores, y la congregación los espectadores. En realidad, Dios debería ser el espectador, el pastor y los músicos los apuntadores y la congregación los verdaderos participantes.

Todo esto nos lleva a una interesante pregunta: ¿Qué clase de música prefiere Dios? Tendremos mucho tiempo para descubrir la respuesta a esto, pues el Apocalipsis nos revela muchas escenas en que las criaturas adoran a Dios con música y oración.

El filósofo y escritor judío Abraham Herschel nos dice que «el asombro, a diferencia del temor, no nos lleva a alejarnos del objeto que nos inspira este asombro sino, por el contrario, a acercarnos cada vez más a él».  Se dice que Martín Lutero oraba con la reverencia de quien se dirige a Dios y la osadía de quien se acerca a un amigo.

Conozco un líder de adoración, con un creciente impacto sobre la música cristiana, que intenta mantener una sana tensión entre los elementos de la amistad y el temor.  Matt Redman, autor de varias canciones de profundo contenido, dirige el grupo Soul Survivor, que se reúne en un gran depósito en Londres, Inglaterra. Un año, preocupados por la tendencia en la adoración de centrarse cada vez más en los músicos, él y el pastor de la congregación tomaron una atrevida decisión: quitaron la música de los cultos.  El resultado de ese período de «ayuno musical» fue una más acabada comprensión de la adoración. Tal como lo compartiera en una entrevista radial, Redman dice:

Efesios 5.10 resume con elocuencia lo que significa la adoración cuando nos anima a «comprobar lo que es agradable a Dios». Si estamos hablando de la música resulta claro que debemos traer a él una ofrenda que le resulte gratificante. Es obvio que la preocupación del Señor no es por el estilo o el ritmo que tenga la música. Cuando nos derramamos por medio de la música y lo respaldamos con las acciones de nuestra vida, nos hemos acercado a la esencia de lo que significa ser un adorador.

Un álbum que grabó Redman en 1998, The Friendship and the Fear (La amistad y el temor), toma su título de un verso del Salmo 25: «La comunión íntima de Jehová es con los que lo temen» (v. 14).

Redman continúa explorando la relación entre la amistad y el temor, pues la adoración auténtica abarca ambos aspectos. Es la respuesta apropiada a un Dios santo que extiende a seres humanos imperfectos una invitación a la intimidad. En el texto hebreo del Antiguo Testamento la palabra principal para adoración significa «postrarse en una actitud de reverencia y sumisión». En el texto griego del Nuevo Testamento, la expresión más común para adoración significa «adelantarse para besar». Entre estas dos posturas —o la combinación de ambas— se encuentra nuestra mejor ofrenda a Dios.

¿Cómo puedo hacer que Dios responda a mis oraciones?

Posted by Raquel Veliz On July - 5 - 2009

(por  GotQuestions.org) Mucha gente ve una ¡oración contestada! cuando Dios accede a una petición de oración ofrecida a Él. Si la petición de oración no es concedida, con frecuencia es entendido como una oración no contestada. Sin embargo, esto es una comprensión incorrecta de la oración.

Dios responde a cada oración que es elevada hacia Él. Lo que debemos recordar es que algunas veces Dios responde ¡no! o ¡espera! Dios solo promete concedernos nuestras oraciones cuando le pedimos de acuerdo a Su voluntad. 1 Juan 5:14-15 nos dice; “Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”  ¿Qué significa pedir de acuerdo a Su voluntad? Orar de acuerdo a la voluntad de Dios es orar por cosas que traerán honra y gloria a Dios y/o orar por cosas que la Biblia revela claramente que es la voluntad de Dios que las obtengamos. Si oramos por algo que no es para honrar a Dios, o que no es la voluntad de Dios para nuestras vidas, Dios no nos dará lo que le pedimos.

¿Cómo sabemos cuál es la voluntad de Dios? Dios promete que nos dará sabiduría cuando se la pidamos. Santiago 1:5 dice; “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” Familiarízate con lo que dice la Biblia acerca de la voluntad de Dios para tu vida. Entre más entendamos la Palabra de Dios, mejor sabremos por lo que debemos orar. Entre más sepamos por lo que debemos orar, nuestra vida de oración será más efectiva.”

Ansioso por nada

Posted by Howard Andruejol On January - 26 - 2009

(por Rusty Wright)

(tomado de www.razones.org)

“La muerte es la única alegría, y la única liberación”.
“Contrario a la creencia popular, no hay esperanza.”

¡Qué pensamientos pesimistas! El primero provino de la sección de clasificados de un periódico universitario; el segundo es una frase anónima escrita en la pizarra de un aula. Ambos exhiben lo que los psicólogos denominan “ansiedad existencial”, la frustración por una existencia sin sentido.

Estuve afectado por una ansiedad similar cuando era estudiante de primer año de la universidad hasta que algunos amigos me presentaron las afirmaciones de Jesucristo, según aparecen en la Biblia. Después de aceptarlo como Salvador y Señor, me di cuenta de que Él me liberó de la esclavitud de la ansiedad. Al estudiar psicología, me fascinó, en primer lugar, ver que muchas de las alteraciones psicológicas provienen de problemas más pequeños y, a su vez, observar cómo Jesús trataba estos problemas en mi vida.

Consideremos dos definiciones y luego examinemos las cuatro causas principales de la ansiedad.

La “ansiedad” representa un estado de confusión emocional caracterizado por el miedo y la aprehensión. {1} No es estrés externo, sino una reacción interna a circunstancias estresantes. {2} Un “cristiano” es una persona que ha reconocido su falta de comunión con Dios y ha depositado toda su confianza en Jesucristo como el único medio capaz de restaurar esa relación.

Las cuatro causas de la ansiedad son la culpa, el miedo, el no involucrarse interpersonalmente y la falta de sentido en la vida.

La culpa

El no alcanzar ciertos estándares (impuestos internamente o externamente) a menudo produce un sentimiento de culpa. Muchas veces los psicólogos atribuyen estos sentimientos a problemas del pasado o al seguimiento de códigos morales legalistas. Sin duda muchas personas tienen estos problemas, pero una explicación más plausible de los sentimientos de culpa es que la persona los tiene porque es culpable. Si esto es verdad, entonces la terapia para una persona que experimenta sentimientos de culpa debería incluir el reconocimiento de su culpa. Esto, sin embargo, puede ser bastante difícil.

O. H. Mowrer, un psicólogo de la Universidad de Illinois, señala el dilema:

“Aquí, también, encontramos una dificultad, porque los seres humanos no cambian radicalmente hasta que reconocen primero sus pecados, pero es muy difícil que alguien llegue a hacer este reconocimiento a menos que ‘ya haya cambiado’. En otras palabras, la cabal comprensión de la profunda falta de valor es un grave ‘insulto’ al ego, y uno necesita tener una nueva fuente de fortaleza para soportarlo”. (3)

Jesús provee la fortaleza necesaria para soportarlo. Debemos venir a él, reconociendo nuestro pecado y falta de valor, pero en el momento que lo aceptamos como Salvador, Dios perdona todos nuestros pecados: pasados, presentes y futuros. La Biblia dice que “Él (Jesús) mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados…” (4) y “…pagó el rescate para perdonar nuestros pecados y liberarnos…” (5) Cada año gastamos miles de dólares con la esperanza de que la psicología y los psiquiatras nos resuelvan nuestros problemas de culpa. Sin embargo, Jesús ofrece el perdón total –la liberación de la culpa– gratuitamente.

El temor

Consideremos dos clases de temor: a la muerte y a las circunstancias. El temor a la muerte probablemente sea el temor más grande del hombre. Cuando era estudiante de segundo año en la universidad, el estudiante de la habitación al lado de la mía fue alcanzado por un rayo y murió. Su muerte conmocionó a los hombres que vivían allí, y empezaron a considerar seriamente las implicancias de la muerte. Sobrevino la ansiedad.

La persona que acepta a Cristo como su Salvador no tiene ningún problema con la muerte. En el momento en que recibe a Cristo, comienza su relación eterna con Dios. El apóstol Juan escribe a los cristianos: “…Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida…” (6) Para el cristiano, la muerte pierde su espanto.

El temor a la circunstancias también puede producir ansiedad. Las ansiedades diarias que son comunes a todos nosotros incluyen el temor a la falta de dinero, a no adaptarse socialmente, y el temor por nuestra seguridad y salud personal.

Todos estos temores tienden a ocupar nuestras mentes y nos impiden disfrutar del privilegio de estar vivos. Con una suficiente cantidad de preocupaciones, enseguida nos encontramos simplemente existiendo. ¿Pero, podemos sentirnos seguros realmente?

La seguridad financiera es endeble, las lesiones y el peligro están tan cerca como el automóvil que pasa zumbando por la autopista, y nunca podemos estar seguros de que a todo el mundo le guste la forma en que actuamos.

Un verano conduje desde Washington, D. C., a California con cuatro niñas. Después de esa experiencia, conozco el significado del temor. Ante esta responsabilidad, me volví algo aprensivo. ¿Qué haría si el automóvil se averiaba o si una de las niñas se enfermaba? ¿Qué pasaría si tuviésemos un accidente? Además, las niñas esperaban que yo tomara todas las decisiones del grupo.

Por momentos, tuve miedo, hasta que recordé lo que Jesús dijo a sus discípulos: “Hombres, no se preocupen por lo que van a comer o beber o vestir. Su Padre celestial los ama y sabe lo que necesitan. Busquen primeramente su reino y su justicia, y todos estas cosas les serán añadidas”.{7} Y da resultado.

No involucrarse

William Glasser, un doctor en medicina, escribe en su libro, Reality Therapy, que todo hombre experimenta dos necesidades básicas: la necesidad de sentirse valioso para sí y para otros, y la necesidad de amar y de ser amado. Dice que la mejor manera de satisfacer estas necesidades es cultivando una estrecha amistad con otra persona que lo aceptará tal como es, pero que también le dirá sinceramente cuando actúe de forma irresponsable.

Las relaciones interpersonales son importantes, pero las personas son sólo humanas, y a veces nos defraudan y se equivocan en sus juicios. ¿No sería la terapia última involucrarnos con nuestro creador? Él es fiel y justo, (8) nunca nos defrauda, y siempre tiene el mejor consejo. Porque Él nos ama, el cristiano experimenta la libertad de amar a otros. (9) Somos de gran valor para Él: “Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros”. {10} Una persona perdonada se valora a sí misma, porque es “una nueva criatura”. {11} Está segura en Cristo. El apóstol Pablo escribe: “Estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.” {12}

Falta de sentido

Otro médico realizó estudios en 31.000 soldados aliados que estuvieron presos en Japón y Corea durante la década de 1940. Descubrió que, a pesar de que se les ofrecía suficiente comida, más de 8.000 murieron. {13} Diagnosticó la causa de muchas muertes como “desesperanza”.

Contraste esta situación con la de miles de cristianos que han pasado varios años en prisión por su fe en Cristo, sólo para ser liberados y continuar compartiendo el amor de Dios, especialmente para con aquellos que los persiguieron.

El amor del Salvador los sostiene y los motiva como “embajadores de Cristo”. {14} Hay propósito más grande que prestar servicio como embajador del Rey de reyes?

Una pregunta frecuente

Se sugiere frecuentemente que el cristianismo podría ser un mero “truco” o artilugio psicológico. Después de todo, según este razonamiento, si alguien piensa que la Biblia es la Palabra de Dios, ¿no puede convencerse de que lo que dice suena a verdadero, y que por seguir la Biblia ha encontrado un estilo de vida sensacional?

Después de haber realizado algunas investigaciones, debo concluir que el cristianismo no podría ser una ilusión. Existen tres razones para ello.

La primera tiene que ver con el objeto de la fe del cristiano: Jesucristo. La evidencia de su deidad, su resurrección, las profecías que cumplió y las vidas que ha cambiado presentan un caso abrumador a favor de la validez de sus afirmaciones. Debido a que el objeto de mi fe es válido, creo que la fe en ese objeto es válida también.

La segunda razón tiene que ver con la naturaleza de la personalidad humana, que está compuesta por el intelecto, las emociones y la voluntad. Los psicólogos creen que nuestra voluntad no tiene un control total sobre nuestras emociones. {15} Tampoco parece probable que nuestro intelecto pueda controlarlas completamente. Sin embargo, algunos, como aquellos que han estado presos, encuentran que es posible amar a aquellos que los han torturado. Una conducta así parece imposible fuera de alguna intervención sobrenatural.

La tercera razón atañe al libro que presenta las respuestas de Cristo a nuestros problemas, tanto las psicológicas como las otras. La Biblia, aunque fue escrita a lo largo de un período de 1.500 años, en 3 idiomas y por 40 escritores distintos (la mayoría de los cuales nunca se conocieron), ha demostrado ser temáticamente coherente, internamente consistente e históricamente precisa. Terminada hace más de 1.800 años, contiene la cura para los problemas psicológicos que experimentan incontables miles de personas hoy. ¡La Biblia es un libro sobrenatural!

Como estudiante universitario, tenía curiosidad por saber lo que un psicólogo profesional pensaba sobre estos puntos de vista. Habiendo realizado un trabajo para mi curso de psicología fuera de lo común investigando cómo Jesús trata la ansiedad (este artículo contiene algunos pensamientos de esa investigación), envié una copia al autor de nuestro libro de texto.

En su respuesta, expresó interés en el contenido. Varios meses más tarde, lo visité personalmente, y me dijo que le gustaría tener una relación personal con Cristo. Luego de haber compartido con él las afirmaciones de Cristo según aparecen en “Las Cuatro Leyes Espirituales”, oró pidiendo a Jesucristo que entrara a su vida. La última edición de su libro contiene una breve declaración sobre el hecho de que muchas personas hoy están encontrando ayuda psicológica a través de Cristo.

Los hombres de todas partes están buscando liberación del temor y de la culpa. Necesitan saber que Dios los ama. Si usted nunca le ha pedido a Cristo que sea su Señor y Salvador personal, le animo a que lo haga hoy. Si lo ha hecho, diga a otros cómo pueden conocerlo.

Él nos libera para que “no se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”. {16}

Traducción: John Field

Artículo original: Anxious for Nothing

Notas

1. Coleman, James C. Abnormal Psychology and Modern life, 3ª edición, p. 657.
2. McMillen 5. I. None of These Diseases, p. 106.
3. Mowrer O. H. “Sin, the Lesser of Two Evils,” citado en The Struggle for Peace de Henry Brandt.
4. 1 Pedro 2:24, Nueva Versión Internacional.
5. Colosenses 1:14, (traducción de la versión de Beck.)
6. I Juan 5:11, 12.
7. Mateo 6:31-33, parafraseado.
8. Salmos 36:5, 6.
9. I Juan 4:19.
10. Romanos 5:8.
11. 2 Corintios 5:17.
12. Romanos 8:38, 39.
13. “A Scientific Report on What Hope Does for Man,” (New York State Heart Assembly, 105 East 22 St, N.Y.), citado en None of These Diseases de McMillen, p 110.
14. 2 Corintios 5-20.
15. McMillen, p. 77.
16. Filipenses 4:6, 7.
© 1972 Rusty Wright
Este artículo apareció en Collegiate Challenge, Vol. 12, No. 1, primavera de 1973.

Acerca del autor

Rusty Wright, un escritor y orador asociado a Probe Ministries, es un conferencista internacional y galardonado autor, periodista y columnista especializado que ha dado conferencias en seis continentes. Es licenciado en Psicología de Duke University y tiene una Maestría en Teología de Oxford University. Se lo puede contactar en RustyWright@aol.com. Por favor indique a qué artículo se está refiriendo.

Lea el artítuculo completo en la página de Razones Para Creer, haciendo clic aquí.

¿Qué lo está deteniendo?

Posted by Howard Andruejol On January - 4 - 2009

(por Charles F. Stanley)

Cinco pasos esenciales para alcanzar nuestras metas

(tomado de www.encontacto.org)

Cada vez que nos detenemos para analizar las difíciles circunstancias por las que atravesamos, corremos el riesgo de distraernos. Dios no quiere que nos desanimemos con lo que vemos o sentimos. Su deseo es que aprendamos a tomar decisiones sabias. Él sabe que al no hacerlo, perderemos sus bendiciones. Todos, en algún momento, enfrentamos decepciones, grandes desafíos y pérdidas inesperadas; pero eso no significa que debamos permitir que esto envuelva nuestros pensamientos de tal forma que no podamos ver todo lo bueno que el Señor nos ha dado.

El mundo tiene una visión distorsionada del plan de Dios para la humanidad. Es por eso que es tan importante que mantengamos un compañerismo íntimo con nuestro Salvador. Una de las tácticas más usadas por Satanás es engañarnos, para que nos dejemos envolver en los problemas que nos rodean y así perdamos de vista el principal objetivo de nuestra vida. Su deseo es que sintamos temor, pues sabe que de esa manera dejaremos de crecer espiritualmente.

Recientemente escuché a una señora comentar sobre la dificultad que tenía para conciliar el sueño, pues no podía dejar de pensar en los problemas que están aconteciendo alrededor del mundo. La crisis financiera y las incertidumbres en el ámbito político le habían hecho perder el deseo de hacer planes para el futuro. Para los cristianos el porvenir depende del Señor y no de la economía de este mundo. No debemos preocuparnos por lo que va a suceder el día de mañana, ya que tenemos un Salvador amoroso y todopoderoso que ha prometido guiarnos constantemente.

Cuando aprendemos a ver la vida desde el punto de vista de Cristo, comenzamos a mirar al futuro con esperanza. Sabemos que Dios siempre nos da lo mejor para nuestras vidas. Esto es precisamente lo que pasó en la vida de Josué cuando el Señor le ordenó que cruzara el río Jordán. A pesar de los obstáculos, desafíos, penas y dificultades, Dios le había dado a este pueblo promesas irrevocables y se disponía a cumplir lo que les había ofrecido. Estaban a punto de entrar a una tierra que fluía leche y miel (Dt 26.15). Era un lugar lleno de bendiciones, pero iban a tener que seguir sus instrucciones antes de poder recibir ese regalo.

Dios concede nuestros deseos más íntimos

El primer paso es ver las promesas de Dios desde su punto de vista. Cuando Israel se acercó a la tierra prometida por primera vez, no pudo reclamar para sí lo que el Señor ya les había dado. No podían ver cómo el plan de Dios se iba a cumplir en medio de todos los obstáculos que los rodeaban. Había gigantes en la tierra que parecían difíciles de vencer. Si observamos la vida con nuestra limitada perspectiva no llegaremos lejos. Sin embargo, nuestro Creador tiene la capacidad de ver más allá de lo que nosotros lo hacemos. Él sabe lo que tiene que hacer, para que podamos alcanzar aquellas metas que están de acuerdo a su voluntad.

El segundo paso es mantenernos confiados. Una vez que sabemos en qué consiste lo que Dios nos ha prometido, tenemos que actuar confiando en Aquél que nos ha dado estas promesas. Es importante que dediquemos tiempo para conocer más de nuestro Señor, por medio del estudio de su Palabra. Los principios bíblicos nos servirán de guía para alcanzar las metas que nos establezcamos. Depositemos en sus manos cada uno de nuestros sueños y planes.

El tercer paso es mantener una pasión ardiente para ver nuestros sueños hacerse realidad. ¿Estamos seguros de lo que deseamos? Cuando el pueblo de Israel estaba cautivo en Egipto constantemente clamaba por su libertad. Deseaban tener una porción de tierra que fuera de ellos. Dios había puesto este anhelo en sus corazones. Muchas de las metas que nos establecemos en la vida, tienen su origen en el corazón de Dios. Pero si dudamos y nos negamos a continuar avanzando por fe, estamos arriesgándonos a perder lo que Él desea darnos.

Nuestra fe también es probada cuando las dificultades llegan a nuestra vida. Es en esos momentos cuando más deseamos que el Señor nos muestre cada paso del plan que ha trazado para nosotros y que nos asegure que todo va a estar bien. Podemos estar convencidos de que vamos a tener que enfrentarnos a muchos problemas pues vivimos en un mundo corrompido por el pecado. Más Dios desea que continuemos confiando en sus promesas a pesar de las circunstancias.

Israel sufrió una gran pérdida por no haber podido confiar en el Señor. Tuvieron que alejarse de la tierra prometida y pasar los próximos 40 años padeciendo en el desierto. Aprendamos de sus errores y confiemos en que nuestro Padre celestial siempre hará lo necesario, para que esas metas que ha puesto en nuestro corazón se hagan realidad.

Estoy seguro de que todos podemos recordar al menos una ocasión en la que establecimos una meta personal; oramos al respecto; y Dios nos guió a seguir adelante con nuestros planes, al darnos de su paz. El temor y la duda son los enemigos que en más de una ocasión nos han hecho cambiar nuestro curso y alejarnos en sentido contrario. Esto fue exactamente lo que sucedió con el pueblo de Israel. La Biblia nos enseña que al escuchar los testimonios que trajeron los espías, se llenaron de temor. Preferían regresar a Egipto como esclavos, antes que permitirle al Señor que les demostrara su fidelidad.

Fije sus metas y viva por fe

¿Acaso existe alguien más poderoso que Dios? Por supuesto que no. Hay momentos en los que solamente va a permitir que veamos lo que está frente a nosotros. Recuerdo cuando este principio se hizo realidad en mi vida. Había salido en un viaje para tomar fotos, y tuvimos que acampar para pasar la noche. Mientras observábamos el atardecer nos dimos cuenta que pronto estaría tan oscuro que sólo seríamos capaces de ver a pocos metros de distancia. La oscuridad nos envolvió más rápido de lo que esperábamos y a pesar de que el cielo estaba lleno de brillantes estrellas, no teníamos la suficiente luz como para movilizarnos en los alrededores del campamento. Solamente contábamos con la luz proveniente de la fogata y de nuestras linternas, pero esta fue suficiente.

Dios ha prometido a sus hijos guiarles en todo momento. No necesitamos conocerlo todo para confiar en lo que nos ha dicho. Le prometió al pueblo de Israel que les iba a entregar la tierra prometida, pero ellos no confiaron en su Palabra, sino en lo que estaban viendo a su alrededor.

El cuarto paso es trazar un plan detallado. Si deseamos alcanzar nuestras metas, tendremos que dedicar tiempo en oración, para que el Señor nos muestre el plan que debemos seguir. Habrá ocasiones en las que nos pedirá que avancemos lentamente, o a que permanezcamos inmóviles hasta que nos dé nuevas instrucciones. El Señor conoce perfectamente lo que tenemos que hacer para lograr nuestros objetivos.

El quinto paso es determinar una fecha específica para el cumplimiento de esta meta. Cuando comencé a trazar metas para mi vida, me aseguré de dividirlas en tres grupos: Metas a corto, mediano y largo plazo. Y me di cuenta de que Dios usa las metas a corto plazo para animarnos a seguir adelante. En este grupo podemos incluir aquellos objetivos que vamos a cumplir rápidamente. Cada mañana me levanto y hago una lista de lo que deseo lograr durante el día, para luego ir señalando las metas que vaya alcanzado. Si por alguna razón no puedo terminar con todo lo que me he propuesto, lo añado en la lista del día siguiente. Lo más importante que necesitamos tener presente cuando trazamos metas, es que debemos hacerlo confiando en el poder de Dios y no en nuestras habilidades.

Cuando los israelitas estuvieron listos para confiar en el Señor, los trajo de regreso a la tierra prometida. La mayor preocupación que tenían ahora no eran los gigantes o los obstáculos a los que se iban a enfrentar, sino que debían alcanzar aquello que Dios les había dado. Estaban listos para anhelar grandes metas, pues habían dejado de mirar sus limitaciones humanas y ahora confiaban plenamente en las promesas de su Creador.

Nuestro Padre celestial promete ayudarnos a alcanzar nuestras metas. Nos prepara y nos provee de todo lo que necesitamos para cumplir su propósito en nuestra vida. El Señor le dijo a Josué: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Jos 1.9).

Con esas palabras en lo más profundo de su corazón, Josué le dijo al pueblo de Israel: “Preparaos comida, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión” (v. 11). Este hombre dependía por completo de las promesas de Dios, pues confiaba plenamente en que su Señor no le fallaría jamás. Cuando trazamos metas que están de acuerdo con la voluntad de nuestro Padre celestial y nos comprometemos a confiar en Él, recibimos lo que estamos esperando y obtenemos la victoria.

Lea el artículo en la página del Dr. Charles Stanley, haciendo clic aquí.

Dejemos de adorar y comencemos a venerar

Posted by Howard Andruejol On December - 14 - 2008

(por Howard Andruejol)

¡Es una tremenda bendición vivir en la época del despertar de la “alabanza y adoración”!  Me emociona en gran manera ver de cerca este movimiento que caracteriza nuestra cultura evangélica.  No hace mucho, la riqueza en la creatividad de la expresión musical se quedaba muy corta de llamar la atención de las nuevas generaciones, y más allá, de cobrar relevancia en su relación con Dios.  La música, y sobre todo aquella que toca las fibras más profundas de nuestros sentimientos, ha venido a ser una parte sumamente importante en nuestra experiencia cristiana.  Es más, es tan importante, que realmente se ha convertido en un problema.

¿Adoración = Música?

He perdido la cuenta de las veces que he escuchado, dicho, pensado, murmurado, o declarado la frase “la adoración va más allá de la música” o bien “no solamente con música adoramos a Dios”.  ¡Qué lío!  Parece que no hay forma de lograr raspar de nuestra mente la asociación adoración-música.  Si vemos bajo la lupa nuestro estilo de vida, ¿en qué medida nuestra conducta representa un acto de adoración a Dios?  ¿Qué acciones ejecutamos intencionalmente con el propósito de adorar a Dios en nuestra rutina cotidiana?  ¿Somos adoradores aún si no hay música a nuestro alrededor?

Aclaro que la música puede jugar un papel clave en nuestra experiencia de adoración.  De hecho, si lees Apocalipsis 5 encontrarás una fantástica escena que también incluye canto.

¿Adoración sin música?

Te invito a dar un vistazo, una lectura rápida, sin profundidad, a Juan 4:19-26 y Romanos 12:1,2.  El primer pasaje es una de la conversación de Jesús con la mujer samaritana, que incluye el tema de la adoración.  El segundo es uno de los textos del Nuevo Testamento más citados y predicados, donde destaca el tema de la adoración también.  ¿Los leíste ya?  Aquí van entonces un par de preguntas sencillas.  ¿En qué parte de esos textos aparece la música?  ¿Es posible adorar sin música?  ¿Cómo?

Ya que hemos asociado adoración con música, y esta música se desarrolla en un contexto de cultos, conciertos, noches de alabanza, pareciera que no solamente estas son las únicas experiencias de “adoración” que tenemos, sino que además, las hemos llegado disfrutar tanto que se han convertido en una necesidad para sentirnos bien.  Estas vivencias de adoración se llegan a centrar en nosotros mismos, nuestros sentimientos, nuestro estado de ánimo, y no en la persona de Dios.  Es como terminar adorando la “adoración”.

¿Adoración = Veneración?

Quizás sea el tiempo entonces de intentar un nuevo acercamiento al tema de la adoración.  Propongo hoy que utilicemos un sinónimo que pueda desafiar nuestra manera de pensar.

Sin ir muy lejos, podemos definir veneración como el acto de “respetar en sumo grado a alguien por su santidad, dignidad o grandes virtudes, o a algo por lo que representa o recuerda”.

Como primera impresión, es evidente que esta reverencia se trata más de una filosofía de vida que de una onda meramente musical.  Debe saltar a la vista la profundidad que representa, lo interno, lo invisible.  Venerar es una convicción, es una actitud.

Si la palabra “adoración” ya no hace palpitar tu corazón en admiración a Dios, si no postra tu vida de rodillas ante su Majestad, quizás sea tiempo de aprender a venerarlo por lo que El es y hace.

Más que expresiones bonitas o palabras que hacen sentir bien, deberíamos reconocer que la supremacía reside en el Ser venerado.  Jamás la adoración se ha centrado en nosotros mismos, sino en la misma persona de Dios. (Dicho sea de paso, ¿te has dado cuenta de la gran cantidad de canciones que entonamos para nuestro Dios que hablan más acerca de nosotros, lo que necesitamos, lo que le pedimos, lo que deseamos cambiar, en lugar de su majestad, sus proezas, su carácter?)

Jesús afirmó que “los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren” (Juan 4:23).  Otra versión del texto dice “el Padre tales adoradores busca que le adoren (…) en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.  Dicho de otra manera, es posible ser un falso adorador o ser uno no conforme al corazón de Dios.  Existe cierta adoración que Dios anhela encontrar, y mejor dicho, cierto tipo de adoradores que Él constantemente desea, demanda, solicita, pide.  Existe otra que le resulta tan despreciable, como la que ofreció Caín.

Dios está atento, buscando, hombres y mujeres que vivan una verdadera adoración.  El algo más allá del tiempo bonito del culto semanal.  Se trata de tu estilo de vida que venera a Dios, que lo reconoce como dueño supremo de tus pensamientos, palabras y acciones, que le da honor por su personalidad, que le rinde tributo por su intervención a tu favor.

Te invito a cerrar esta lectura con un tiempo para reflexionar en dos textos bíblicos: I Timoteo 1:17 y Judas 24,25.  Lee despacio cada palabra de estos versos, y luego dile a Dios lo que estos pasajes provocan en tu mente y corazón.  ¿Cómo te inspiran para vivir una verdadera veneración?

Información

La Iglesia El Mensaje De Vida es una familia espiritual que crece por medio de la Palabra y la presencia de Dios.

Nuestra reunión semanal es el Domingo a las 9:50 de la mañana, en 6a. Avenida A 4-94 Zona 13. ¡Te esperamos!

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